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La vez que Monterrico también reunió a 9 G1 en un clásico

27 Febrero 2020 -  by Néstor Obregón Rossi

Muchos aseguran que el GP Latinoamericano (G1 – 2.000 m, césped) del próximo 14 de marzo será una carrera histórica. No solo por lo que representa en sí, ni por su atractiva bolsa de 500 mil dólares (la más alta en Sudamérica), sino porque reúne a 9 corredores (el 50%) que cuentan, por lo menos, con una victoria en pruebas de G1 en su historial.

Tendremos que revisar qué otra edición del ‘Latino’ tuvo tantos participantes triunfadores en el máximo grado –tarea para la próxima– pero esta vez quisimos ser más locales y averiguar cuándo fue la última (o única) vez que Perú tuvo una competencia de un nivel tan alto, reuniendo en Monterrico a la mayor cantidad de ganadores de G1.

¡Y vaya que ha pasado tiempo! Navegando entre almanaques anclamos en el 15 de octubre de 1989, propiamente en el Gran Premio Internacional Jockey Club del Perú (G1), carrera que ese año tuvo el auspicio del ya desaparecido Banco Popular del Perú. (VER VÍDEO: https://bit.ly/2VABmdA).

Era la prueba central de un mitin internacional que había concitado la atención de la hípica chilena, que envió dos caballos de buen nivel. Perú, por su lado, reunió a casi toda la buena caballada de final de esa gran década y el resultado fue ver en el partidor a 14 participantes, de los cuales nueve (sí, 9) eran ganadores de Grupo 1.

Unos cuantos años antes, en 1979, la hípica mundial había dado uno de sus pasos más importantes, al establecer categorías a las carreras de caballos y agrupar a las industrias del turf alrededor de parámetros que las pudieran homologar. Así nacieron las carreras de Grupo, siendo las de Grupo 1 las más importantes en cualquier hipódromo del planeta. Y Monterrico no era la excepción.

Una década después, el Coloso de Surco fue escenario de un hecho sin igual. Nueve caballos ganadores en la máxima categoría se juntaron para disputar el Clásico Internacional en homenaje a la institución rectora del turf en el país. Ocho de ellos locales y uno por parte de Chile.

El equipo nacional estaba compuesto por Misilero (Surrender At Sea), El Duce (Niobrara), That Police (USA, Policeman), Westbury (Cawstons Clown), Chimbote (Alioth), Screen Hawk (Screen Idol), Silent Secret (Screen Idol) y Lady Khan (Tenaz), mientras que Chile enviaba al ganador del GP Honor (G1), el maduro Barzio (CHI, Bricken).

El lote lo completaban Emocionado (Mayerling), Machahuay (Alioth), Shoshone (Svend), El Ninja (One More Tom) y el chileno King Sovereign (CHI, Sovereign Deck).

LA CARRERA

That Police era una verdadera máquina y el público lo eligió favorito con justa razón. Era el crack del momento y acaso solo le faltaba esa victoria internacional para hacerlo super especial. Había aparecido en el segundo tercio de este 1989 con una fuerza tan arrolladora, como sus victorias mismas. No solo ganó su debut sobre 1.400 metros, sino que en menos de un mes saltó a los 2.200 del Clásico Mariscal Castilla –preparatorio al Derby Nacional– y no tuvo piedad para vencer por 7 cuerpos.

Tres semanas después volvió a hacer una exhibición de su clase y ‘mató’ a sus rivales por 11 cuerpos de ventaja en la Cinta Azul. Luego fue el Mariano Ignacio Prado y extendió su invicto, venciendo por 8 cuerpos y en 2min31s0 para los 2.400 metros.

Pero That Police, que tenía a su favor el peso (lomeaba 56 kilos frente a los 60 o 61 de sus rivales), se estrelló aquella tarde de octubre de 1989 contra un Misilero que fue incontrolable. El pupilo del Stud Miami, que en 1988 había ganado el Clásico Jockey Club del Perú (G1) corriendo solo contra caballos locales, merecía también ese triunfo internacional que año y medio antes se le había negado en Chile, cuando se abrió en la recta final del GP Latinoamericano (G1), disputado en el Club Hípico de Santiago. Aunque ya no era el Misilero de las temporadas anteriores nunca perdió su gran calidad y lo demostró aquella tarde, en lo que fue –dicho sea de paso– su retiro definitivo de las pistas.

That Police se había golpeado en el partidor eléctrico instantes previos a la largada. Adolorido, igual marcó el paso con un tren casi endemoniado, al ritmo que él mismo quería. Misilero se puso en su persecución, lo que permitió ver, también, un simpático juego de estrategias entre los hermanos Herrera: Edward en el puntero y Jacinto en el seguidor.

El mayor de los hermanos quiso definir las cosas a la altura del tanque, pero el menor se lo impidió. Nunca le perdió el paso y, por el contrario, lo obligó a hacer un esfuerzo demás, que finalmente lo dejaría sin el aire suficiente para el remate.

En la recta final, Misilero se fue encima de That Police y cinematográficamente lo fue alcanzando. Hasta que pudo, a una cuadra del final, quebrarlo y estirarse para ganar la prueba en medio del griterío de un público aficionado que abarrotó Monterrico. ¿La marca? Tiempazo: 2min30s1.

Los demás, con El Duce encabezando el lote, llegaron después, casi regados. En ningún momento se mostraron peligrosos, debido a un tren que se hizo violento, pero que no desgastó mayormente a sus dos estrellas, un par de caballos que se ganaron el derecho de estar entre los más importantes de la historia de nuestro turf en esa brillante década de 1980.

Han pasado más de 30 años de aquella competencia y vale la pena el recuerdo, más todavía en víspera de un internacional que reunirá a 9 vencedores de G1. Sin duda, todo un record que alguna vez los hípicos peruanos tuvimos la ocasión de disfrutar.

 

Foto: Archivo Perú Hípico

Modificado por última vez en Jueves, 27 Febrero 2020 22:41