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¿Mito o verdad?: ¿Tomó Dardanus pisco sour en el Hotel Maury?

05 Enero 2020 -  by Néstor Obregón Rossi

Hoy se corre el Clásico Dardanus (1.200 m), carrera que recuerda a ese brillante purasangre de inicios de Monterrico y uno de los más recordados por los aficionados de antaño por ser protagonista de una anécdota que se han convertido en casi leyenda urbana con el paso de los años: El primer caballo de carreras (y único en la historia) en celebrar su triunfo internacional con ‘Pisco Sour’.

¿Mito o verdad? ¿Estrategia de marketing para consolidar la imagen del exquisito trago en las altas esferas de la sociedad de ese entonces?

Hoy, ya parece difícil precisarlo, aunque la historia de Dardanus entrando al emblemático Hotel Maury fue cierta y el bar fue bautizado con su nombre, tras una apuesta que le había hecho el dueño del local al propietario del corredor caballo.

INICIO DE LA HISTORIA

Hacia 1966 (hace 56 años), la hípica causaba furor. Medio siglo antes ya se tomaba pisco sour en Lima. Era una bebida ‘creada’ por el inmigrante californiano Víctor Morris, afincado en el centro de la ciudad a inicios del siglo 20 y que había fundado el Bar Morris, donde empezó a preparar este cóctel a base de pisco, inspirado en el whisky sour estadounidense. Sin embargo, no hay registros exactos de la receta de Morris y, por ende, tampoco hay una paternidad establecida para la exquisita bebida.

Lo cierto es que con el paso de los años, el pisco sour llegó al Hotel Maury, en la esquina de los jirones Ucayali y Carabaya, y fue en su bar donde logró perfeccionarse su elaboración. No tardó mucho para convertirse en el trago preferido de muchos visitantes, la gran mayoría empresarios y personalidades de la época.

Hacia mediados de 1960, el propietario del hotel era el empresario Antonio Bergna Maturo, quien era muy amigo de Óscar Berckemeyer Pazos, criador y propietario de Dardanus, uno de los buenos caballos velocistas de Monterrico por esos años.

Cuentan los hípicos de antaño que Bergna le lanzó una curiosa apuesta a Berckemeyer: “Si tu caballo gana el Clásico Internacional América de 1966, bautizo al bar del hotel como Bar Dardanus”. No hay casi nada escrito sobre los detalles del contexto en el que se lanzó el desafío o por qué se hizo, pero lo cierto es que ésta se cumplió.

DARDANUS, UN CRACK

Era un buen caballo de la generación nacida en 1961. De hecho, fue el mejor potrillo en 1963, pero cuando llegó a los 3 años de edad no consolidó su imagen frente a caballos como Big Boy, Giuglio o Jamaicano. Sufría de ‘ronquera’, ese problema respiratorio por el que no pudo actuar en pruebas de mayor recorrido y es por ello que ni siquiera pudo figurar en el ‘Ortiz de Zevallos’ ni en el ‘Derby Nacional’.

Es más, debido a su ronquera –se le llama así por el sonido que hacen los caballos cuando tienen problemas respiratorios– el caballo fue devuelto al Haras Jesús del Valle, luego de haber sido comprado en subasta pública en la cifra de 125 mil soles de la época.

Pero la ronquera –que hoy es tratada con mucho éxito en nuestro país– nunca fue impedimento para que un caballo corra. Más allá de que pueda limitar al caballo en carreras de fondo. Y Dardanus volvió al ruedo en pruebas cortas y allí desplegó todo su talento. A finales de 1964 ganó en 1.200 metros y eso animó a llevarlo al internacional de Buenos Aires, donde se enfrentó a los mejores exponentes sudamericanos, en la pista de césped del Hipódromo de San Isidro, pero no hizo una buena presentación.

Tal vez le faltaba foguearse más. Y lo demostró en la temporada 1965, donde se consolidó como un gran velocista. Entre enero y mayo ganó 4 carreras de 5 disputadas. La única que perdió fue ante el caballo argentino Grass Couer y tal vez eso llegó con menos apoyo al Internacional de ese año que se iba a disputar en Monterrico. Pero Dardanus estaba imparable y le ganó la carrera con una categoría indiscutible, superando también al argentino Brial y al chileno Hatari en la marca de 57s0 para el kilómetro.

Tras vencer en algunas otras carreras, intentaron nuevamente en Argentina, pero Dardanus volvió a fallar de visita y empezó una merma que se extendió hasta inicios de 1966. Decidieron darle un descanso y lo llevaron al criadero. Para algunos era el final de la campaña de este gran corredor. Hasta que la apuesta cambió la historia.

CONSOLIDACIÓN

Dardanus fue anotado en el Clásico Internacional América de julio de 1966 ante la sorpresa de la gran mayoría. Obviamente, en su ausencia, habían surgido otros nombres, empezando por el de su hermana Bloody Mary.

Al final, aquella tarde, Dardanus lució todo su talento, derrochó una clase indiscutible y venció por cabeza a Bloody Mari y al campeón argentino Rubencito en la arena del Coloso de Surco, marcando 58s2 para los 1.000 metros. En su silla se lució el ‘cholo’ Ricardo Cárdenas.

Una semana después, Óscar Berckemeyer, su hijo, el jinete, el preparador y decenas de invitados, estaban en la barra del bar celebrando el triunfo con pisco sour, escena que quedó inmortalizada por los flashes de los lentes de periodistas que cubrieron la noticia.

¿FUE PISCO SOUR?

Aquí es donde empieza el mito. ¿Dardanus bebió pisco sour para celebrar la victoria? Robalca, en su libro A Mis Amigos los Caballos, solo cita la visita del campeón al reconocido hotel para ‘inaugurar’ el bar que iba a llevar su nombre: “Dardanus festejó con la concurrencia que, asombrada, lo apreciaba compartiendo los pisco sours con los invitados”, señala en su crónica.

Eloy Cuadros, barman del hotel y quien por esa época se iniciaba en el mundo de la coctelería, fue testigo del hecho y lo recuerda así: “El caballo entró sudando y el dueño del hotel le acerca una champañera. Dardanus, creyendo que era agua, metió la cabeza y bebió el pisco sour que habíamos preparado. Sacó la cabeza a los pocos segundos y se sacudió, esparciendo lo que tenía en el hocico entre todos los presentes”, señaló entre risas en una entrevista al portal Lima Gris.

Sin embargo, la periodista Martha Meier Miró Quesada publicó en el 2013 un artículo en el Diario El Comercio donde de alguna manera refuta las versiones de que el caballo efectivamente bebió nuestro mundialmente conocido cóctel y señala: “Todo es cierto, pero hay un pequeño detalle: era agua fresca lo que le dieron de beber al campeón. Pero, como decíamos al principio, en estas cosas lo que vale es la leyenda urbana. Y esta empezó en el mismísimo instante en que el siempre elegante Óscar Berckemeyer Pazos, precedido por un corcel, entró a un tradicional bar limeño donde otros ya celebraban la victoria del caballo del amigo con las famosas y deliciosas catedrales (pisco sour servido en un gran vaso). Después de tomarse una catedral cualquiera podría creer que efectivamente Dárdanus celebró con ese trago y hasta comentó lo rico que estaba”.

Lo curioso es que no hay un registro gráfico de que el caballo haya ‘bebido’ pisco sour. Hay, sí, varias fotos del caballo posando en el bar rodeado de su gente, todos con copas en la mano, pero ninguna donde se vea un contacto directo con algún vaso, champañera o balde que contenga el exquisito trago.

¿QUÉ PASÓ LUEGO?
Tras el anecdótico hecho, Dardanus fue llevado como reproductor al Haras Jesús del Valle y posteriormente a Venezuela, donde produjo algunos ganadores. Las autoridades del Jockey Club del Perú, en su homenaje, instauraron el Clásico Dardanus en el Hipódromo de Monterrico en 1975 y la prueba se disputa hasta el día de hoy. Hacia finales de esa década, murió.

Por su lado, el bar del hotel mantuvo el nombre de Dardanus por algunos años, hasta que cambió de dueños y solo quedó el recuerdo. Sin embargo, el Restautante Plaza San Martín, de la familia Modenessi, quiso rescatar la tradición y bautizó como Bar Dardanus al lugar donde hoy asisten muchos turistas para compartir un grato momento en uno de los lugares más emblemáticos de nuestra ciudad.

Modificado por última vez en Domingo, 05 Enero 2020 13:17