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KD 2019: La Carrera por las Rosas y su historia

02 Mayo 2019 -  by Néstor Obregón Rossi

Louisville, Kentucky. Este sábado, el mundo hípico vivirá nuevamente la adrenalina que despierta la principal competencia de purasangres de todo el planeta: El Derby de Kentucky. “La carrera por las rosas” o “Los dos minutos más excitantes del deporte”, celebrará una nueva edición, la 145 desde que se cumplió el sueño de un coronel visionario afincado en Kentucky.

¿Cómo empezó? ¿Qué la hizo tan popular? ¿Cómo ayudó a impulsar la industria de las carreras? En este informe conoceremos algunos detalles de la prueba de turf que atrapa la atención de millones de personas en el mundo.

MERIWETHER LEWIS CLARK, EL VISIONARIO

A quien se le atribuye la paternidad del Kentucky Derby es al Coronel Meriwether Lewis Clark Jr., –‘Lutie’, como lo conocían– nieto del famoso expedicionario estadounidense William Clark.

La familia de ‘Lutie’ fue de las primeras que habían llegado a Kentucky a mediados del siglo 19, cuando era una zona rica en tierras para el desarrollo de la agricultura y la ganadería. Tras la muerte de sus padres, Meriwether Lewis Clark fue a vivir con sus primos John y Henry Churchill, quienes habían heredados terrenos de propiedad de la familia. Con ellos, el coronel adquirió un especial gusto por los hobbies caros, incluyendo las carreras de caballos.

La historia cuenta que en un viaje por Inglaterra en 1872, Lewis Clark Jr quedó fascinado por la emoción que despertaba el Derby de Epsom, la famosa carrera de caballos del Viejo Continente que había sido creada por Lord Derby casi un siglo antes y que concitaba el interés de todas las clases británicas. Dicha carrera es reservada para caballos de 3 años de edad y se disputa sobre una distancia de 2.423 metros.

En ese mismo viaje, ya por Francia, ‘Lutie’ conoció también las instalaciones y funcionamiento del French Jockey Club y cómo organizaban el Grand Prix du París, famosa carrera hípica que posteriormente recibiría el nombre de Arco del Triunfo.

Con todas esas ideas, a su regreso a los Estados Unidos convenció a sus primos para invertir en lo que sería un escenario hípico para la zona de Kentucky, que permitiera la organización de las carreras en ese lugar y en el desarrollo del espectáculo.

Fue así como nació el Louisville Jockey Club, institución que impulsó la construcción de un hipódromo sobre los terrenos cedidos por sus primos. Dicho coloso hípico se conocería, tiempo después como Churchill Downs.

Si bien el capital fue de los Churchill, ‘Lutie’ asumió no solo la presidencia del Louisville Jockey Club, sino la administración del hipódromo. De carácter fuerte –lo que le permitió ganarse de muchos enemigos– fue aplicando una serie de normas para la reglamentación de la actividad hípica en el país, muchas de las cuales todavía siguen vigentes hoy en día en el turf estadounidense.

LA PRIMERA VEZ

La primera edición del Kentucky Derby tuvo lugar el 17 de mayo de 1875 y se disputó sobre una distancia de 2.400 metros, imitando a las grandes carreras de Inglaterra y Francia. Un total de 15 caballos aparecieron en escena y el ganador fue el potro Arístides, montado por el jinete afroamericano Oliver Lewis.

‘El pequeño caballo colorado’, como se le llegó a conocer, fue alistado por Ansel Williamson y le permitió a su propietario y criador Henry Price McGrath entrar a los libros como el primer afortunado en poner su nombre en la lista de vencedores.

La carrera fue un verdadero éxito en lo comercial. Cerca de 10.000 personas habían llegado al Louisville Jockey Club para ver la competencia, todo un record para la época.

Pero no mantuvo consistencia en el tiempo. De hecho no pasaron ni 20 años para que empezara a caer en el olvido de la gente y ya no se hiciera atractiva para nadie. En 1892 solo se anotaron 3 participantes en el Kentucky Derby y ya a pocos les interesaba qué caballo resultaba ser el ganador. De hecho, en 1890 un diario de la época había calificado a la hoy primera corona como “una carrera para perros”.

Todo esto originó una profunda depresión en Meriwether Lewis Clark, quien fue absorbido por las innumerables deudas, la gran mayoría por inversiones en el sistema bursátil, y tomó la decisión de quitarse la vida en 1899, creyendo que había fracasado en su idea de crear la más importante carrera de caballos del mundo.

EL RELANZAMIENTO

Cuando se escriba la historia del marketing en la hípica, el nombre de Martin ‘Matt’ Winn debe aparecer como uno de los padres del negocio de las carreras de caballos. De hecho, sus políticas para hacer de las competencias una empresa rentable y sostenible con el paso del tiempo, han servido de base para el desarrollo de estrategias comerciales que hoy en día siguen siendo un éxito en varios países del mundo.

En 1902 fue invitado por William Applegate, presidente del New Louisville Jockey Club –institución creada en 1894 con nuevos capitales e instalaciones mejoradas– para asumir la Dirección General de Churchill Downs. Winn, hombre de negocios, había crecido viendo el esplendor de los primeros años de hípica en Kentucky y de su Derby. Tenía la visión que el espectáculo debía ser masivo y más en una zona como Louisville, donde ‘todos’ entendían sobre carrera de caballos. Y ese ‘todos’ incluía a los que estaban a favor de la ley seca y que cuestionaban el tema de las apuestas.

Winn sabía que el espectáculo hípico debía ser rentable y para ello tenía que enfrentar a los grupos que se oponían al juego, al licor y al tabaco. ¿Cómo lo hizo? Para entenderlo, hay que repasar el concepto de las apuestas hípicas. La gente piensa, erróneamente, que cuando uno juega a los caballos lo está haciendo contra ‘la casa’. Y no es así. El hipódromo solo recibe el capital, lo custodia durante el tiempo que dura la carrera y se queda con un 15 o 20 por ciento de comisión. El resto se devuelve proporcionalmente entre todos los apostadores.

Ese es el concepto de la “apuesta mutua”, la que sí apoyaba la Ley de Juego de Louisville en esa época. Fue el sustento legal para poder reimpulsar las apuestas hípicas y hacer mucho más atractivo el espectáculo de las carreras de caballos. Para 1908, el Kentucky Derby recibió apuestas por 80 mil dólares.

Sin embargo, su trabajo de marketing no quedó ahí. Se avocó a combatir la idea de que Churchill Downs era un escenario para gente de clase baja y construyó palcos que vendió a las familias más pudientes de Louisville. Los días de carreras, además, invitaba a personajes famosos, los que fueron atrayendo a nuevos públicos. Matt se convirtió en una figura de la hípica en todo el país. Era recibido como una celebridad en Saratoga, Belmont Park y la gente lo empezó a conocer como ‘Mr. Churchill Downs’.

Sin embargo, el trabajo de posicionamiento de marca no quedó allí. En las épocas donde no había carreras, permitió que Churchill Downs se convirtiera en el escenario de conciertos de gran convocatoria y hasta prestó la pista de carreras para que se realizara el primer vuelo y aterrizaje de un aeroplano sobre Louisville.

Tal vez la principal atracción que vivió Chucrhill Downs, y el mundo entero, fue el choque de dos locomotoras. Sucedió en 1902. Winn sabía que eso no era un evento propiamente hípico, pero entendía que organizar e impulsar un acontecimiento así volvería a concentrar la atención de la gente. Entre 45 y 50 mil personas asistieron ese día al coloso hípico.

EL REPUNTE

En los negocios, dicen algunos, nada está dejado a la suerte. Ni siquiera aquellos factores sorpresa que puedan ser favorables. Si hay una base bien construida, cualquier situación, hasta la más contraria, podría ser aprovechada. Y queda claro que Matt Winn estaba preparado para cualquier eventualidad.

En 1913, el potrillo Donerail había ganado el Kentucky Derby con un dividendo de 91x1, el más alto sport que se haya pagado hasta hoy en la carrera hípica. El triunfo, como era de esperarse, acaparó los titulares de la prensa del país.

Al año siguiente, en 1914, llegó Old Rosebud, un potrillo que la temporada previa había ganado principales carreras hípicas en la zona este del país y había concentrado la atención de los medios de comunicación. En Churchill Downs fue un espectáculo y ganó la carrera en el tiempo record de 2min03s40 para los 2.000 metros.

Para 1915, el Kentucky Derby se corrió con un record de asistencia: 50 mil espectadores. Entre ellos, el magnate neoyorquino Harry P. Whitney, que alentaría desde la tribuna a su campeona Regret, la que se convertiría en la primera yegua en ganar la anhelada competencia.

“Mi yegua ha ganado la carrera más importante de América”, sostuvo eufórico el banquero estadounidense y Matt Winn se encargó de que la frase se replicara mediante todos los medios de comunicación del país. No había que decir más: El Kentucky Derby era la carrera más importante de América.

Para 1920, los asistentes al Kentucky Derby apostaron más de un millón de dólares. Hoy en día, la cifra supera los 150 millones.

CURIOSIDADES

El Derby de Kentucky se corre anualmente el primer sábado de mayo de cada año, sin importar si coincide con el Día Mundial del Trabajo. Esto, sin embargo, no siempre fue así. Desde su inicio en 1975 y hasta 1932 la carrera se disputaba el segundo domingo de mayo, con el objetivo de fijar un calendario específico para las competencias de la Triple Corona, que había sido ‘oficialmente’ instaurada en 1930.

En 1904 Laska Durnell, esposa del entrenador Charles Durnell, inscribió al potrillo sin el consentimiento de su marido, quien también era el dueño del caballo. Dicha astucia le permitió ser la primera mujer ‘propietaria’ de un ganador el Derby.

En 1917 el potro inglés Omar Khayyam fue el primer caballo criado fuera de los Estados Unidos en imponerse en la Carrera por las Rosas. Aunque nació en Gran Bretaña, toda su campaña la desarrolló en pistas americanas.

En 1952 la carrera fue transmitida por primera vez por televisión. Miles de personas vieron en la pantalla chica el triunfo de Hill Gail, conducido por la estrella de la fusta de ese entonces, Eddie Arcaro.

En 1968 la victoria de Dancer’s Image fue deslucida por la noticia de un tratamiento medicamentoso prohibido. Los exámenes de orina dieron positivo a fenilbutazona, un antinflamatorio no permitido en ese entonces en las carreras de caballos. Fue descalificado, dándole la victoria a Forward Pass.

El Derby de Kentucky, hoy, no solo se limita al día de la competencia. Durante toda la semana, miles de personas llegan a Louisville y participan de una serie de actividades relacionadas a la carrera, que van desde desfiles por las calles y fiestas en los diferentes locales de la ciudad.

El sábado por la mañana, desde muy temprano, la gente acude en masa a Churchill Downs. Famosos, estrellas, celebridades y gente anónima se confunden en un mar de emociones. Los sombreros para damas le dan el toque de glamour a la fiesta, mientras que no menos de 80 mil Mint Juleps (trago a base de bourbon y menta) se venden esa tarde para aplacar la sed de los fanáticos. Minutos antes de la carrera, la banda de música de la Universidad de Louisville entona el ‘My Old Kentucky Home’, la famosa composición de Stephen Foster y que hoy es la canción oficial del Estado de Kentucky.

Sobre el uso de las ‘rosas’ como flores representativas de la carrera, la teoría que se adopta como oficial es que en 1883, el acaudalado y extravagante neoyorquino Evander Berry Wall obsequió rosas a las damas que asistieron a la fiesta del Kentucky Derby de ese año.

Aparentemente eso habría inspirado al coronel Lewis Clark a usar la famosa guirnalda de flores con la que se corona al ganador de la competencia. Sin embargo, solo se sabe que recién en 1903 la dueña de Judge Himes, vencedor de aquél año, confeccionó para él esta gualdrapa de rosas. Actualmente, el manto de flores para el ganador está compuesta por un total de 554 rosas rojas cultivadas en la zona de Louisville.

Modificado por última vez en Jueves, 02 Mayo 2019 23:08