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Analizando a la Comisión (de análisis)

28 Febrero 2014 -  by Néstor Obregón Rossi

Hay un tema que en los últimos días ha generado diversos comentarios en el ambiente hípico y está referido al paciente trabajo que viene realizando la Comisión de Análisis del Hipódromo de Monterrico. Entendemos que no debe ser sencillo para nadie tener que lidiar, casi constantemente, con diferentes casos de tratamientos medicamentosos antirreglamentarios y buscar, no solo de sancionar, sino evitar que éstos se multipliquen, empañando la imagen del espectáculo hípico.

Sin embargo, si partimos de la base de que hoy en día los hipódromos de la región deben prestarle una mayor atención a los casos de doping y poner énfasis en las sanciones, para públicamente inyectarle de mayor transparencia a la fiesta del turf, es poca la ayuda que este grupo de trabajo ha venido aportando en esta materia.

Ejemplos para sustentar esta opinión los podemos encontrar conversando con diversas personas en una tarde de carreras. Pero no vamos a caer en el facilismo de transmitir el “me dijeron”, sino señalando algunos casos que fueron publicados por la prensa especializada en su debido momento.

Caso 1. Arturo Morales. En agosto del 2013 lo suspendieron por el uso de aminocaproico y glucopyrolate en caballos que habían participado en el GP Nacional (G1), que se había disputado ¡siete meses antes!

Caso 2. Roberto Salas. Se le castigó en setiembre último por la aplicación de clembuterol en un caballo que había corrido en junio. Es decir, ¡tres meses antes!

Caso 3. Martín Ángeles. Fue inhabilitado hace pocos días, debido a múltiples casos de doping presentados ¡hace siete meses!

¿Tanto se puede tardar una comisión, supuestamente encargada de revisar solo estos casos, para dar un castigo? Incluso, hace pocas horas, Juan Suárez confirmó a Perú Hípico que él está a la espera de la respuesta a la apelación que presentó por el caso de su caballo Sunday Dance, que dio positivo en una carrera que ganó en julio del año pasado. Es decir, hace siete meses.

Esto me lleva a la siguiente pregunta: ¿Si seguimos al ritmo de esta comisión, cuándo se sabrá exactamente si los caballos Good Luck Keny y Lolo Forever dieron positivo a estanozolol en el Clásico Benavides?

El procedimiento para saber si un caballo resultó “manchado” no demora más de una semana, desde que se envían las pruebas a un laboratorio en los Estados Unidos. Los sobres conteniendo los resultados de las muestras llegan lacrados a Monterrico y son abiertas por la Comisión de Análisis que, casi de inmediato debe informar a los preparadores responsables de lo sucedido, junto al castigo que le impusieron.

Estos últimos tienen dos caminos: O aceptar la sanción, reconociendo que usaron esos fármacos, o apelar, para lo cual el tema no debería exceder de otra semana más. Es decir, siendo aburridos en el tema, el caso no debe resolverse más allá de 15 días. ¿En qué parte del proceso es que la historia se hace lenta? Y la otra pregunta es ¿debe hacerse lenta la historia?

Esto, lo repetimos, no le hace bien a la ya golpeada imagen de la hípica. Y menos cuando los ojos burreros de Sudamérica empiezan a centrarse en Monterrico. Algo se tiene que hacer… y pronto. Una industria del turf que quiere seguir apostando por su recuperación no puede tomar este tema con ligereza o poca importancia. Porque eso es lo que pareciera.

No es posible que el público tenga que especular sobre qué caballos han salido “manchados” y los preparadores que están envueltos en ello.

Por otro lado, no le hace bien al espectáculo en general que los resultados de las pruebas antidoping tengan que guardarse como secretos del FBI, cuando lo correcto es hacerlo público y facilitarle a la prensa la información para que la pueda difundir.

Así como la Junta de Comisarios publica semanalmente los casos de los jinetes suspendidos, haría bien la Comisión especializada en decir qué participantes, por lo menos, han dado positivo a algunas sustancias y suspender a dichos caballos mientras dure el proceso. Y una vez que se confirme el tema, también decir las sanciones a los entrenadores que hayan aplicado el medicamento. Pero no luego de 7 meses.

Más escándalo se origina cuando un tema de estos se oculta de manera innecesaria, despertando suspicacias y creando toda una atmósfera de misterio.

Harían bien los integrantes de la Comisión de Análisis en ponerle punto final a todos estos casos, sentándose con un grupo representativo de los preparadores del medio y veterinarios especializados para redactar un reglamento sobre el uso de los fármacos y sus dosis. Pero además debe hacerse con claridad y señalando las sanciones ejemplares que se aplicarán en el caso se incumpla con la norma.

Esa es la manera de actuar con seriedad y claridad en un tema que no nos parece secundario y que por su mal manejo ha originado que tengamos que informar hoy, sobre casos que pasaron hace bastante tiempo. 

Modificado por última vez en Jueves, 28 Febrero 2014 11:45